¿Se puede salvar el café sin afectar el bolsillo del consumidor?
Reyes destacó el uso de nuevas tecnologías, fincas inteligentes y procesos automatizados como alternativas para fortalecer la industria
El director de la Cooperativa Agrocomercial, Moisés Reyes, indicó que, aunque la industria del café en Puerto Rico enfrenta múltiples retos, entre ellos la falta de recolectores, la clave para fortalecer el sector consiste en reducir los costos de producción.
Reyes explicó que, en ocasiones, lograr un balance entre los costos de producción y los ingresos de los agricultores resulta difícil. Sin embargo, destacó que su modelo de producción apuesta por fincas inteligentes y torrefacciones más grandes y automatizadas.
“Tengo dos proyectos que estamos trabajando. Por ejemplo, en Adjuntas tenemos una finca donde ahora mismo estamos sembrando 20 mil arbolitos de café, pero esa finca está diseñada para convertirse en una finca inteligente porque entendemos que la solución puede ser brindar nuevas tecnologías que apoyen en la recolección del cultivo. En Ciales, estamos haciendo lo que se va a llamar la Plaza Agrocomercial, una torrefacción cinco veces más grande y automatizada que va a estar disponible para otras marcas privadas”, dijo Reyes.
Según el director, el café Cibales es un ejemplo de cómo los costos de producción del café puertorriqueño no necesariamente tienen que traducirse en un aumento en el precio que paga el consumidor.
“Ya llevamos dos años con el precio a 23 dólares, que es lo que proponen como mínimo, y eso no necesariamente se ha reflejado en la góndola. Lo que estamos haciendo es buscando maneras de ser más efectivos en los costos de producción”, sostuvo Reyes.
Mientras, el economista Germán Hiraldo señaló que la producción de café en Puerto Rico es considerablemente menor que hace 15 años y que cerca del 45 % de la cosecha se pierde debido a la falta de mano de obra.
“En términos económicos a eso le llamamos fenómeno monetario, pero la realidad es que no tenemos mano de obra. Tecnológicamente estamos en el siglo XXI y la tecnología no ha ayudado a diseñar un equipo que haga que la máquina recoja el café. En un Puerto Rico donde no hay gente para realizar ese tipo de labor, obviamente se va a tener que reflejar, sin duda, en el costo”, señaló Hiraldo.
Por su parte, Reyes explicó que el costo de la recolección representa una parte significativa de los ingresos que genera cada almud de café.
“Los colectores de café están pidiendo más o menos la mitad del costo del almud. Si están a 18, el dueño de la finca tiene que pagarle entre 8 a 10 dólares por recoger ese almud al colector de café. ¿Qué quiere decir? Que al dueño de la finca le quedan entre 8 a 10 dólares para asumir los costos de todas las cosas”, explicó.
Finalmente, Reyes reconoció que producir café en Puerto Rico conlleva importantes retos, pero insistió en que la industria puede fortalecerse mediante la colaboración y la incorporación de nuevas tecnologías.
“Yo creo que si podemos unirnos unos cuantos, en un mismo propósito, se puede”, recalcó.



