El problema de asequibilidad de vivienda en Puerto Rico persiste, aunque refleja una leve mejoría

El Índice de Asequibilidad de Vivienda de Estudios Técnicos, Inc. aumentó de 58% en el tercer trimestre del 2025 a 64% en el cuarto trimestre, mientras el volumen de ventas mostró un crecimiento moderado

La asequibilidad de la vivienda en Puerto Rico ha experimentado un deterioro significativo en los últimos seis años, según datos del Índice de Asequibilidad de Vivienda, realizado por Estudios Técnicos, Inc. El índice, que mide la capacidad del hogar para cualificar para un préstamo hipotecario para costear una vivienda a precios de mercado, cerró el cuarto trimestre de 2025 en 64%, muy por debajo del umbral de 99% registrado en el primer trimestre del 2019, aunque mejoró respecto al 58% registrado en el tercer trimestre del 2025.

“El deterioro en la asequibilidad de vivienda refleja la convergencia de tres fuerzas: el alza en los precios de las propiedades, tasas hipotecarias elevadas y un crecimiento insuficiente en el ingreso de los hogares”, señaló el economista Leslie Adames, Director de la División de Análisis y Política Económica de Estudios Técnicos, Inc. “Esta combinación ha ampliado progresivamente la brecha entre lo que una familia con el ingreso mediano tiene disponible para cualificar para un préstamo hipotecario y las condiciones prevalecientes en el mercado”.

El Índice de Vivienda Asequible, elaborado por ETI, mide la capacidad de una familia típica para cualificar a un préstamo hipotecario con un 20% de pronto pago. Un valor de 100% indica que una familia tiene los ingresos suficientes para obtener financiamiento según el precio promedio de la vivienda. Valores menores a este umbral reflejan dificultades para acceder a la compra de una vivienda.

El precio promedio de las unidades de viviendas nuevas ascendió a $421,191 en el 2025, reflejando un incremento de 7.1% con relación al mismo periodo en el 2024. Por su parte, el precio promedio de las viviendas usadas incrementó un 4% a $223,155 durante el periodo. Esto quiere decir que una familia que quiera cualificar hoy día para la compra de una vivienda nueva debe generar $105,297 en ingreso familiar, algo que no es realista considerando que la mediana del ingreso familiar está en $34,730.

La leve mejoría en el valor del índice de 58% en el tercer trimestre del 2025 a 64% en el cuarto trimestre de 2025 respondió primordialmente a la reducción en la tasa hipotecaria fija a 30 años de 6.96% en enero de 2025 a 6.19% en diciembre de 2025. Sin embargo, en semanas recientes la tasa de interés hipotecaria ha revertido esta tendencia, incrementando de 5.98% en la semana del 26 de febrero de 2026 a 6.51% en la semana del 21 de mayo, reflejando en gran medida el empinamiento de la curva del Tesoro federal. Esta situación, sin duda alguna abona a los obstáculos significativos que están enfrentando muchos puertorriqueños para acceder a la vivienda bajo las condiciones actuales del mercado.

Ventas se mantienen resilientes, pero el mercado se bifurca

A pesar del marcado deterioro en la asequibilidad, el volumen de ventas de unidades residenciales ha mostrado cierta resiliencia. Tras alcanzar un mínimo reciente de 2,231 unidades en el primer trimestre de 2024 la cifra más baja del período observado, las transacciones se recuperaron progresivamente, registrando 2,616 unidades en el segundo trimestre de 2024, 2,546 en el tercero, y continuando una tendencia ascendente pero moderada a lo largo de 2025, con 2,645 unidades en el cuarto trimestre del año.

Según Adames, la coexistencia de una asequibilidad en declive y un volumen de ventas relativamente estable apunta a una bifurcación del mercado inmobiliario. La demanda está siendo sostenida principalmente por segmentos de compradores menos sensibles al costo del financiamiento, incluyendo compradores al contado e inversionistas, mientras que las restricciones de asequibilidad continúan excluyendo a una proporción creciente de la población trabajadora y de clase media.

Perspectiva y Factores de Riesgo

De cara al futuro, el panorama para la asequibilidad enfrenta presiones adicionales. Si las tasas hipotecarias se mantienen elevadas y la inflación derivada del alza en los precios de energía, asociada al conflicto geopolítico en el Medio Oriente, persiste durante 2026, el índice podría experimentar una presión adicional a la baja, reduciendo aún más el universo de hogares con acceso real a la vivienda en propiedad.

“El mercado de vivienda en Puerto Rico enfrenta un momento crítico”, destacó Adames. “La actividad transaccional puede sostenerse en el corto plazo gracias a segmentos de demanda específicos, pero si no se atienden los factores estructurales que afectan la asequibilidad, incluyendo el costo del financiamiento y de construcción, la oferta de vivienda accesible y el crecimiento del ingreso familiar, el acceso a la vivienda para la clase trabajadora seguirá deteriorándose”.

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