Sobre 32 mil jóvenes en Puerto Rico practican el uso de cigarrillos electrónicos, conocidos como vapeadores o dispositivos de vapeo, informó el psicólogo Héctor Coca.
El especialista calificó la cifra como preocupante debido a los riesgos que esta práctica representa para la salud de los adolescentes y jóvenes. El neumólogo Carlos Vázquez, aclaró que el vapeo hace más daño que el cigarrillo.
“… son 32 mil adolescentes en Puerto Rico vapeando ahora mismo. Estamos hablando que ese cerebro no termina de desarrollarse completamente hasta los 25 años, siendo el cerebro medio el área emocional y la parte frontal, que es el jefe del juicio, sentido común, capacidad analítica, que nos permite funcionar con los demás. Estamos hablando de que en un solo pot de ‘vaping’ puede equivaler a 13 cigarrillos regulares”, reveló el psicólogo.
Mientras Coca destacó que la nicotina es una de las sustancias más adictivas, advirtió que los altos niveles presentes en los cigarrillos electrónicos aumentan el riesgo de dependencia y podrían facilitar el consumo de otras sustancias adictivas.
¿Cuáles son los efectos del cigarrillo electrónico y el cigarrillo regular?
El neumólogo Carlos Vázquez indicó que el vapeo produce daños en la salud a corto plazo, mientras un cigarrillo produce efectos a largo plazo un aceleramiento del envejecimiento del pulmón.
“A corto plazo, puede causar fibrosis inmediata… Son daños como si te imaginas como si te echaras ácido en la mano o en la piel, pues son como daños cáusticos inmediatos a corto plazo. Es increíble, es una cosa que va dañando los bronquios poco a poco, los alvéolos poco a poco. Esto está haciendo daño directo porque son químicos que no están diseñados para estar dentro del cuerpo”, explicó Vázquez.
Por otra parte, el psicólogo agregó que el vapeo impacta el desarrollo del lóbulo frontal del cerebro, por ende la inteligencia y retención de información.
“Hay un concepto que se llama neuroplasticidad, que significa que nuestro cerebro no es piedra. Tú puedes creer que esa neuroplasticidad en fumadores que empezaron menores de edad no se observa tan funcional como se supone, se le pone más rígido. Lo que implica entonces que, en términos de capacidad intelectual, en términos de la memoria de trabajo, la entrada y salida de información continua, poder mantenerse en una universidad, tener juicio y sentido común para vivir al lado de un vecino sin cruzar ese límite y terminar a tiros los dos. O sea, cuando ese lóbulo frontal no funciona bien, tú tienes una persona prácticamente que, dependiendo del nivel de daño, te acaba preso o te acaba en salud mental”, detalló Coca.
